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ORDENANZA MUNICIPAL

de la villa de

VEGAS DEL CONDADO

Año de 1.829

Ordenanza municipal de esta villa de Vegas del Condado. Año de 1829. Provincia de León

Esta ordenanza la hizo Manuel Escobar Llamazares, vecino de Cerezales, siendo Regidor Decano D Eugenio de Campos, natural y vecino de esta villa de Vegas, y Francisco Martínez, Regidor por el Estado General, de la misma vecindad y Abril 11, Año de 1829.

                        In nomine Santisimae Trinitatis

                        Patris & Filii & Spiritus Santi.

                        Amen.

                        En la villa de Vegas del Condado, a 17 días del mes de marzo de mil ochocientos veinte y nueve: Estando el Concejo y vecinos juntos y congregados en el sitio acostumbrado llamados a son de campana tañida, según como lo tenemos de uso y costumbre para tratar las cosas tocantes y pertenecientes al Servicio de Dios Nuestro Señor bien y utilidad de esta villa; los señores D Eugenio de Campos, Regidor Decano y Francisco Martínez, segundo regidor, Andrés Viejo, D. Ángel Martínez, Juan de Robles, Tomás Llamazares, Damián y Germán Llamazares, Benito , Gregorio y José Muñiz, Manuel Rebollo, Juan García, Baltasar Viejo, José de la Verdura, José y Juan Llamazares, José Juárez, Ceferino Jalón, Victoriano Fernández, Jerónimo Llamazares, José Fidalgo, Agustín García, José Martínez, Bernardo González, Ángel e Isidoro Gago, Pedro y Basilio Llamazares, Pedro Viejo, Carlos González, Pedro de Castro, Santiago Campillo, Manuel González Fidalgo, Pedro Gago, Francisco Llamazares, Julián Martínez, Baltasar Llamazares, Damián Campelo, Narciso Viejo, Tomás Jalón, José, Miguel y Manuel García, Juan González Arintero, Nicomedes y Pedro Cueto, Manuel González Sánchez, Manuel Llamazares, Manuel González Álvarez y Feliz Valbuena, todos vecinos de esta villa confesaron ser la mayor y más sana parte de los que al presente son y por los ausentes, enfermos e impedidos que no han podido concurrir presentamos voz y caución de rato, grato manente, pacto de que estarán y pasarán por todo lo que aquí fuere fecho y determinado que no irán ni contravendrán a ello en manera alguna y así juntos y ninguno de sentir contrario, dijeren: Que hallándose las ordenanzas de esta villa con que hasta ahora se ha gobernado este común sumamente ajadas y maltratadas se hiciesen y formasen otras de nuevo añadiendo o mudando lo que se ocurriere más conveniente y dando la mayor claridad que para ello se requiere; y como temerosos de Dios Nuestro Señor y creyendo como firmemente en el misterio de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, hicieron y formaron a la letra los capítulos en la forma y manera siguiente:

 

Capítulo 1º.-Sobre que se acompañe al Santísimo Sacramento

Primeramente ordenamos y mandamos que siempre y cuando saliere por las calles el Ssmo. Sacramento a algún enfermo ya por razón de viático o por no poder concurrir a la Iglesia a cumplir con el precepto anual, sean obligados todos los vecinos y demás personas de cualquier estado y condición que sea a acompañar a la Divina Majestad, y si por alguna legítima causa no pudiere, o se lo impidiere algún accidente; si le cogiere en la calle, póstrese de rodillas en tierra con la mayor reverencia y manténgase de esta suerte hasta que haya pasado, de modo que no se pueda a ello excusar por lodo, polvo ni otra frívola causa, y si se verificase que algún vecino u otra cualquiera persona le cogiese en la calle y faltase a obra tan piadosa por pereza o flojedad y no teniendo impedimento suficiente, sea castigada en media libra de cera para la Iglesia, o su importe.          

 

Capítulo 2º.-Sobre que no se jure ni blasfeme.

Ítem ordenamos y mandamos que ningún vecino ni otra persona sea osada a jurar ni blasfemar al Stº. Nombre de Dios, el de su Ssmª. Madre ni los Santos, bajo la pena de por la primera vez de 1000 maravedíes, aplicadas las dos partes para la luminaria del Ssmº. y la otra parte para la Justicia, por lo que haga pronta ejecución; duplicada por la segunda y triplicada por la tercera, distribuyéndose de la forma dicha a la vez que a la tercera se ha de dar parte a la Justicia para que castigase severamente este atroz y enorme delito, conforme previenen las leyes y reales órdenes.

 

Capítulo 3º.-Sobre que se tenga archivo.

Ítem. ordenamos y mandamos que el concejo de esta villa tenga un arca o archivo en el que se han de custodiar los papeles y pertenencias del concejo y los recibos y cartas de pagos de los tributos reales, alcabalas y de otras cargas concejiles; y así como el libro del concejo donde se asientan los acuerdos, arrendamientos y demás propios de él y la llave la ha de tener el Regidor Decano, quien con su compañero fenecido el año de su regimiento la han de entregar a los nuevamente elegidos con cuenta y razón formal para que de este modo no se oscurezca ningún instrumento por los daños que de lo contrario se pueden originar.

 

Capítulo 4º.-Sobre el nombramiento de apartados.

Ítem. ordenamos y mandamos que cuando se junte el concejo y vecinos a conferir lo tocante al buen régimen y gobierno de la república, se haya de nombrar los apartados por su corrida como tocare y lo han tenido hasta aquí de costumbre y dando dichos apartados su parecer en el caso o casos que ocurriesen ha de determinar dicho concejo lo más conveniente y lo que mejor convenga al servicio de Dios y beneficio del común y siendo la mayor parte de los vecinos de un parecer, los demás hayan de aprobarlo y confirmarlo y si algún o alguno replicaren con voces y descompostura, será castigado el que lo hiciere con ocho reales para gastos del concejo.

 

Capítulo 5º.-Sobre que se guarde modestia en concejo

Ítem. ordenamos y mandamos que mediante es un acto muy serio cuando se halla junto el concejo para conferir algún asunto y que todos los vecinos deben de estar con la mayor compostura y prudencia sin hablar palabras torpes, feas ni descompuestas, sino de mucha moderación dando con la misma su parecer. Se ordena que el vecino que sea osado y atrevido a perder el respeto y alterase haciendo ademanes y paseándose por el concejo, incurra en la pena de ocho reales, que le exigirá pronto del Regidor, y si no obstante prosiguiese en su alteración y descompostura, se le mande callar, y no lo haciendo se le despida por entonces de aquel concejo y se prive de su voz y voto; y así mismo tendrán los mozos a los ancianos la debida y justa atención arreglándose a sus pareceres como más instruido en las costumbres a menos de que no sea de razón lo que expusieren , y dicha pena se aplica para gastos del concejo.

 

Capítulo 6º.-Sobre la elección de sujetos para los pleitos.

Ítem. ordenamos y mandamos que siempre que se ofreciere nombrar o diputar a algún vecino o vecinos para el seguimiento de algún pleito u otro cualquiera negocio, se haya de hacer el nombramiento en los de mayor inteligencia, dándoles para sus gastos y pagándoles los días de su ocupación, a los que no se pueden excusar, bajo de la pena de seis reales cada uno para gastos del concejo.

 

Capítulo 7º.-Sobre que todos asistan a concejo.

Ítem. ordenamos y mandamos que se junte el concejo a voz de campana tañida, se guarde y observe la costumbre antigua de que el vecino que faltare, estando en la villa o en el término, sea castigado con seis maravedíes; y no acudiendo al segundo llamamiento, pena doble, y al tercero se innova y se impone la pena de medio real.

 

Capítulo 8º.-Sobre el apeo y amojonamiento.

Ítem. ordenamos y mandamos que para el apeo, deslinde y amojonamiento de los caminos y términos concejiles, se observe la costumbre que ha habido de que los regidores lo escruten en el mes de Febrero de cada año a fin de que los dueños de las heredades no se propasen con sus labranzas fuera de sus límites y mojones, y no lo haciendo sean castigados dichos regidores en doce reales y para dicho apeo se ha de convocar a todo el concejo a voz de campana tañida.

 

Capítulo 9º.-Sobre las suertes concejiles

Ítem. ordenamos y mandamos que las heredades de las suertes concejiles se repartan igualmente entre todos los vecinos por ocho años y cuatro cosechas en cuyo tiempo no se les ha de quitar a ninguno cumpliendo sus encargos, y aunque entre algún vecino nuevo no por eso se le ha de dar suerte, a menos de que se halle vacante; pero cumplido dicho entonces se le incluirá en el repartimiento, y si muriere algún vecino y su mujer quisiere ser vecina pagando las cargas y gabelas que satisfagan los demás vecinos, no la puedan quitar las suertes que gozaba su marido, y si hubiere algún medio vecino, se le dé la mitad de suertes.

 

Capítulo 10º.-Sobre la taberna.

Ítem. ordenamos y mandamos que no habiendo persona o personas que pongan el abasto del vino de esta villa en cada un año, se haya de servir y abastecer por vecindad o de cuanta del concejo, si le pareciere conveniente, y el tabernero que fuere sea obligado a dar al Regidor, sobre su palabra, hasta tres cántaras de vino, y, en pagándolas, otras tres; y a una mujer parida sobre una prenda una cántara y en pagando aquella otra, siendo suficiente dicha prenda y así mismo a dichos Regidores y Guarda del concejo, el vino que pidiesen sobre ganados y prendas.

 

Capítulo 11º.-Sobre la obligación de la panadería.

Ítem. ordenamos y mandamos se saque a público remate la obligación de la panadería y se remate en el mejor postor, y no le habiendo se sirva de vecindad por semanas, y en panadera o a quien tocare la semana ha de tener el surtido necesario, que no se experimente falta y si la hubiere sea castigado por cada vez en seis reales aplicados para gastos del concejo.

 

Capítulo 12º.- Sobre el mesón.

Ítem. ordenamos y mandamos que para el refugio y amparo de los caminantes se saque asimismo en cada un año en pública subastación el que quisiere poner Mesón, y si alguno lo quisiere se le remate por el año o más tiempo, si se contempla útil y beneficioso por el concejo, y en el caso de que no haya quien le ponga, ande por semanas por la vecindad, siendo de cargo y obligación de los regidores a pregonar todos los domingos al salir de la misa popular a quién toca servir panadería y mesón, y no lo haciendo sean castigados dichos Regidores en cuatro reales por el concejo por cada vez que se experimente la falta.

 

Capítulo 13º.-Sobre el abasto de carnes.

Ítem. ordenamos y mandamos que en atención a ser muy conveniente y provechoso para remedio de todo pobre el abasto de carnes, se saque en cada un año a remate y se admita por concejo las posturas, y la que fuere más favorable y de menos precio, se remate en el dicho abasto, y para que haya quien le ponga y sirva con mejor comodidad y le dé de buena calidad, sea libre de la alcabala de las reses de dicho género que mate con dicha obligación, siendo para el surtimiento de ella; pero en el caso de que no se verifique postor y algún vecino quisiere por su conveniencia matar, ha de pedir licencia al concejo y convenirse con la alcabala que le echaren, siendo arreglada.

 

Capítulo 14º.- Sobre el plantío.

Ítem. ordenamos y mandamos que por el día primero de marzo de cada un año se junte el concejo para limpiar las alamedas y plantíos que se manda por la Real Ordenanza de Montes poniendo en cada uno las plantas que en cada uno se previene, conservándolas a efectos de que vayan en aumento, y cualquiera vecino que quisiere y se dedicare en plantar árboles del género que fuera, lo pueda hacer en término de concejo y sean suyos todos los pies que pusiese sin que el concejo se lo impida, ni por esta razón incurra en pena alguna por ser todo en beneficio de la república y que de este modo se podrán mantener las casas compuestas y reedificar otras de nuevo, y si algún vecino tuviera el atrevimiento de cortar de su mano poderosa algún árbol de concejo, sea castigado en veinte y cuatro reales para gastos de concejo.

 

Capítulo 15º.-Sobre el nombramiento de Regidores.

Ítem. ordenamos y mandamos que ocho días antes de que fenezca el año se junte el concejo a voz de campana tañida y haga el nombramiento de Regidores para el siguiente, guardando la costumbre de que uno sea del estado Noble y otro del General, y que sean los más atrasados y primeros en vecindad, y en la elección no haya pasión ni otra cosa, conforme se manda por las Leyes Reales.

 

Capítulo 16º.-Sobre el nombramiento de Procurador General.

Ítem. ordenamos y mandamos que cuando en esta villa tocare servir los oficios honoríficos, como son Alcalde de la Stª. Hermandad y Procurador Síndico General de esta Corporación así del estado de Hijosdalgo como el de General, se junte el Concejo con la solemnidad de toque de campana en su sitio acostumbrado y hará el nombramiento según tocara por su antigüedad, eligiendo a quien derechamente corresponda, bajo la circunstancia de que para servir el oficio de tal Alcalde de la Hermandad haya de haber servido primero el de Procurador, y para éste bastará haber obtenido el de Regidor de esta villa, y hecho dicho nombramiento, lo llevarán a la Junta General del Valle y en ella expresarán dicha elección para su confirmación.

 

Capítulo 17º.-Sobre nombramiento de Mayordomo de la Iglesia.

Ítem. ordenamos y mandamos que el Concejo y vecinos de esta villa en eficacia de la costumbre inmemorial que ha tenido y tiene para nombrar Mayordomo de la Iglesia Parroquial de ella, se junte el día de S. Juan de junio de cada un año al tiempo de salir de la misa popular y propongan al Sr. Cura dos vecinos para que elija el que fuera de su agrado, bien entendido que un año ha de ser Mayordomo uno del Estado Noble y en otro año otro del General, y así sucesivamente se guardará este orden como hasta aquí, y el concejo que los nombra los abona y queda responsable; esto se entiende siempre que sirva dicho oficio uno de los que el concejo haya propuesto; pero si dicho Sr. Cura no se conformase por sus fines particulares con dichos electos, nombre a su contemplación y voluntad, entonces por el mismo hecho queda y ha de quedar este concejo libre de cualquier daño o quiebra que se verifique.

 

Capítulo 18º.- Sobre que se limpien las fuentes.

Ítem. ordenamos y mandamos que los Regidores de esta villa tengan la obligación de cuidar que las fuentes estén bien limpias y compuestas de modo que los ganados no las cieguen ni entren a beber en ellas, las bocapresas las manden tapar para que no se derrame el agua por las calles por el daño que se ocasiona, pena de que el concejo les castigue en el valor de una cántara de vino para gastos del concejo.

 

Capítulo 20º.-Sobre las fuentes.

Ítem. ordenamos y mandamos que sin embargo de no tener obligación este concejo de mantener ni conservar las fuentes en el tiempo que las tuviere para el paso de los ganados al monte, estando descompuestas, los Regidores llamarán a concejo y se elegirá día para que todos los vecinos concurran para repararlas, asistiendo los dichos Regidores los primeros, y entre dos vecinos llevando un carro o como el concejo lo dispusiere, y el vecino que faltare no teniendo legítimo impedimento, sea castigado en cuatro reales, a cuyas obras se ha de obligar a asistir al habitante, por serle también muy útil por el remedio que tiene de paso para conducir leña del monte para su casa, y en el caso de que a ello se excuse, se tendrá presente por el concejo al tiempo que él ruega para que de ningún modo se le libre de semejante trabajo, y si algún vecino faltare estando en la villa y enviare a su mujer, no se le dé por cumplido y se le exija la misma pena, y si se hallare forastero, cumpla con enviar persona de satisfacción y si acaso fuere la mujer, sólo le excuse la media pena y pague la otra media para gastos del concejo, y si fuere viuda cumpla por ir ella o el hijo mayor siendo capaz de hacer algo, y lo mismo se observe y guarde en las facenderas, puertos, presas, caminos del concejo, rebates y defensas del río que sea obligación del concejo.

 

Capítulo 20º.-Sobre que se prenda el puerto de Barrio.

Ítem. ordenamos y mandamos que en el día primero de marzo de cada un año concurra el concejo a prender el puerto de Barrio para sacar agua para los riegos, cuya obligación tiene el concejo de dicho lugar de Barrio sin que el de esta villa tenga por esta razón hacer ruego ni otra cosa a excepción que siendo avisado han de llevar entre dos vecinos un carro de bárgamo para la defensa de la Iglesia de dicho lugar; y así mismo el concejo de esta villa ha de ir el día de S. Miguel de septiembre de cada un año a deshacer el citado puerto, y el vecino que faltare a uno u otro tiene de pena dos reales de vellón.

 

Capítulo 21º.- Sobre las presas de la Vega y de la Costana.

Ítem. ordenamos y mandamos que se junte el concejo en el mes de marzo de cada un año para hacer las presas de la Vega y de la Costana, y a primeros de mayo las de los Vagos y los Regidores que en este caso no tuvieren gran cuidado en mandar hacerlo, sean castigados en el importe de tres cántaras de vino aplicado a disposición de dicho concejo, y el vecino que faltare pague de pena dos reales con la misma aplicación.

 

Capítulo 22º.-Que trata sobre la estacada.

Ítem. ordenamos y mandamos que el concejo de esta villa nombre a dos vecinos para que junto a otros dos que debe nombrar el concejo de Villanueva, vayan el día lunes que llaman de la Flor de cada un año a hacer la estacada a la presa que sale del lugar de Barrillos para el riego de los términos de los dos lugares, y se advierte se ha de dejar abiertos dos pies para que rieguen los vecinos de dicho lugar de Barrillos sus heredades, lo que así ha sido y es costumbre antigua, para el día que se eche el agua debe el concejo de esta villa y Villanueva pagar cada uno dos azumbres de vino para convidar a los nombrados de dicho lugar de Barrillos que echan el agua.

 

Capítulo 23º.-Que trate de la presa del lugar de Devesa.

Ítem. ordenamos y mandamos que mediante la presa madre que sale del puerto del lugar de Barrio hasta el lugar de Devesa, es propia de este concejo y de esta villa por haberla comprado  ambos concejos a diferentes particulares, quede claro para que no haya en tiempo alguno pleito ni intrusión; como igualmente el que desde dicho lugar de Devesa a esta villa es de ella insolidua dicha presa, y por lo mismo tiene este concejo el derecho de castigar cualquier puerto que se encontrase preso desde dicho pueblo de Barrio hasta salir de Devesa, en tres cántaras de vino; pero si se hallare formado solamente medio puerto que deje correr el agua abajo; siendo mitad, no debe pena alguna, y quien ha de ser obligado a pagar dicha pena ha de ser el dueño de la heredad donde se encontrase hecho el puerto, bajo el quitamento de que el Regidor de dicho lugar de Devesa, no declarando de cuya es dicha heredad, tendrá, como hasta aquí ha tenido, la obligación de entregar la suficiente prenda para el cumplimiento de dichas tres cántaras de vino, que se han de reducir a dinero para gastos y gabelas de este concejo.

 

Capítulo 24º.-Que trata sobre la estacada de Sola Presa.

Ítem. ordenamos y mandamos se guarde y conserve la obligación que tiene este dicho concejo de que en el mes de marzo de cada un año acuda a componer y reficionar la estacada de la Sola Presa, dejando abierta en ella un brocal de pie y medio para el riego de las heredades del lugar de Devesa, como ha sido costumbre.

 

Capítulo 25º.-Que trata sobre el agua que se debe a Castro.

Ítem. ordenamos y mandamos que al lugar de Castro de la Sobarriba se le comunique del agua que viene de Barrillos, la cantidad que cupiere por el agujero de un medul mediano de la rueda de un carro, según ha sido costumbre.

 

Capítulo 26º.-Que trata sobre las facenderas

Ítem. ordenamos y mandamos que las facenderas de los prados y tierras regantías se han de hacer el primer día del mes de marzo de cada un año, y cerrar sus fronteras y las de los frutos tempranos en el mes de noviembre, y el vecino que dentro de ocho días no tuviere hecha la hacendera y cerrada la frontera, sea castigado por la primera vez con cuatro maravedíes y ocho por la segunda, y por la tercera la voluntad del concejo.

 

Capítulo 27º.-Que trata sobre el nombramiento de regadores

Ítem. ordenamos y mandamos que por el mes de julio de cada un año se nombre por el concejo regadores que rieguen la Vega, la Devesa, Degaña y demás cotos boyales y pastos vedados para el alimento y mantenimiento de las labranzas, cuyo cargo ha de ser por los regidores, por lograrse sumo beneficio y utilidad a este común.

 

Capítulo 28º.-Que trata sobre los términos.

Ítem. ordenamos y mandamos que el concejo de esta villa, a mediados del mes de febrero de cada un año, señale y cote un término en donde le pareciere y fuere más conveniente, y los demás términos los deberán de cotar el primer domingo de marzo para los bueyes de labranza.

 

Capítulo 29º.-Que trata sobre que han de entrar a pastar en los cotos los bueyes de labranza.

Ítem. ordenamos y mandamos que en los citados cotos sólo han de entrar a pastar los bueyes de labranza y vacas que con ellos trabajaren tres días a la semana, y las que estuvieren paridas, y la yegua o caballería del Sr. Cura, que se ha de entender la que eligiere, para que de este modo no haya cuestiones y pleitos, y no otra alguna ni res de ningún vecino, y si tuviere alguna mancada, coja o enferma alguien otra res, la pueda alinderar en los linderos acotados con tal de que no haga agravio ni daño a nadie, y el vecino que no guarde el contenido de este capítulo, sea castigado a voluntad del concejo.

 

Capítulo 30º.- Que trata sobre las penas en los cotos.

Ítem. ordenamos y mandamos que cualquiera cabeza de ganado que se cogiere de día en dichos cotos boyales, no debiendo andar en ellos, se le exija de pena, por cada cabeza, un cuartillo de vino y de noche medio azumbre, y al que se le cogiere en el pan o prado a cualquiera hora, pague medio azumbre y el daño, y si fuere rebelde sea la pena doble.

 

Capítulo 31º.- Que trata que los Regidores prenden cualquier vecino.

Ítem. ordenamos y mandamos que los Regidores que son o fueren de esta villa puedan prendar, y lo mismo cualquiera vecino de ella y echar la pena que comprende el capítulo antecedente, a excepción del Guarda o Velador, que éstos se lo han de tener de pena, por cada cabeza que cogieren en pan o prado, un cuarto, y en el coto boyal no tengan acción a prendar, y dicho Regidor puede sopenar a cualquier vecino para que le asista y le acompañe a coger dicho ganado que prendare, imponiéndole para que lo cumpla el castigo y pena que sea de su agrado; pues de este modo se evitará el destrozo de los sembrados, y el tabernero de esta villa ha de tener obligación de dar casa para custodiar los ganados de cualquiera especie que fuesen prendados , y para que aquellos no se pierdan o ultrajen ni suceda algún otro daño, siendo de los vecinos de esta villa, se pedirá al dueño una prenda muerta que sea suficiente para la pena y daño, si le hubiere, la que se entregará a dicho tabernero para que no se excuse de dar el vino que le echasen de pena, y siendo los ganados forasteros, se guardará el orden que ha habido hasta aquí.

 

Capítulo 32º.-Sobre el nombramiento del toro y del verrón.

Ítem. ordenamos y mandamos que en el día de S. Juan de cada un año se junte el concejo en el sitio acostumbrado a elegir y nombrar toro para el servicio de las vacas, como también verrón para el ganado de cerda, los cuales han de servir desde este mismo día hasta otro tal día de S. Juan del año siguiente, y ningún vecino sin licencia del concejo pueda mandar capar ni vender dicho toro ni verrón hasta que se haga dicha elección, bajo la multa del valor de tres cántaras de vino, aplicado para gastos del concejo, y además de ser de su cuenta el buscar toro o verrón de satisfacción para dicho efecto; y siendo maligno el toro que se nombrare, deba de andar con las vacas, y si fuere buey, que el amo trabaje con él, pueda pastear con la vecería de los bueyes, con tal de que no haga daño, y si lo hiciere, lo retire el dueño al pasto boyal, como ha sido de costumbre.

 

Capítulo 33º.-Sobre que se eche vecería de los bueyes.

Ítem. ordenamos y mandamos que siendo muy beneficioso que los ganados anden a recado bajo de vecerías a palo y pastor, por la corrida y vecindad se guarde inviolablemente la costumbre de que en el mes de abril de cada un año, saliendo la mayor parte de los bueyes de labranza a pastear, echar vecería hasta el día de S. Miguel de septiembre de cada un año y el pastor que le tocare haya de salir a la Pradera del Palacio a recibirlos y encargarse de ellos , y el vecino los haya de echar a la vista de dicho pastor, y si alguno no fuere a hora competente, tenga la obligación de llevarlos al pasto y entregarlos a dicho pastor, y no lo haciendo, no tenga obligación éste de dar cuenta ni pagar los daños que hicieren dichos bueyes o vacas; pero si en entregándoselos si hicieren daño y los prendaren, pague el pastor, y los saque luego de la taberna por su cuenta, y si fuere omiso, le castigue el Regidor en un azumbre de vino y si faltasen de noche debe asistir el pastor con el dueño a buscar la res que faltare, y lo mismo se ha de guardar en otro cualquier ganado que falte o prendan, y el pastor que se enviare con dichas vecerías haya de ser muy suficiente y capaz para la guarda y custodia, de modo que dé cuenta y razón de que si ocurriere algún daño o alguna res matare a otra, pueda señalar dañador, y siendo necesario comparecer en juicio y no siendo idóneo y suficiente, castigue el concejo al dueño que le envía en la pena que sea de su agrado, y hallándose ocupado en esta guarda, sea libre el pastor o pastores de los oficios de concejo y si por mala guarda, descuido o negligencia de dichos pastores de la vecería hicieren daño, le satisfaga dicho pastor y demás veinte maravedíes de pena, advirtiéndose que diez cabezas hacen vecería y no llegando a este número se ha de echar de pena por cada cabeza, siendo mayor, un cuartillo y menor, un cuarto y el daño y si el pastor a quien tocare no saliere al tiempo que la mayor parte de la vecería esté junta, le castigue el Regidor en un azumbre de vino.

 

Capítulo 34º.-Que trata sobre la vecería de vacas.

Ítem. ordenamos y mandamos que en esta villa se guarde la costumbre antigua sobre que haya siempre vecería de vacas y salga el pastor o vaquero a recibirlas a dicha Pradera del Palacio a hora competente y, no habiendo vaquero, el vecino a quien le tocare ha de ser y sea obligado a enviar persona con dicha vecería que sea muy suficiente, según se previene en el capítulo anterior, y si lo contrario hiciese, sea castigado a disposición del concejo, y esta vecería debe de andar por los montes calvos donde pastea el ganado menudo hasta que el concejo mande y determine otra cosa; y la mala guarda de esta vecería tiene de pena, siendo diez cabezas, la misma que hace mérito el referido capítulo antecedente, y si bajare el número de diez, un cuarto cada una y el daño que hicieren en panes o prados, y se ha de guardar por cada cabeza un día y a ningún vecino se le pueden reservar más que dos pares de bueyes, bajo de la precisa circunstancia de que los haya de invernar y por todas las demás cabezas que tuviere, haya de guardar por cada res un día la vecería de las vacas, aunque sean novillos los que tenga y si arare con ellas y las bajare al coto de los bueyes, haya de guardar a bueyes y vacas; esto se entiende cuando la vecería anduviere por la vecindad, porque si hubiere vaquero acogido por concejo, cumple con guardar la vecería de bueyes y a dicho vaquero sólo se le pagará el tiempo que las guardare, observando el mismo orden con las vacas paridas que bajaren del monte a dicha vecería de bueyes.

 

Capítulo 35º.- Que trata de la vecería de los jatos.

Ítem. ordenamos y mandamos que la vecería de los jatos se mantenga desde el día de S. Martín de noviembre de cada un año hasta San Juan de junio, que deben de entrar a vaquero, y esta vecería se juntará en el corral o casa del vecino a quien tocare guardarlos, y debe de andar en el pasto de las vacas y yeguas, y ningún vecino se excusará a la guarda siempre que el concejo tuviere por conveniente echar semejante vecería, guardando por cada jato un día, grandes y pequeños, y aunque algunos vecinos los quieran tener en casa por su conveniencia, sean obligados precisamente a guardar por ellos y, no lo haciendo, se les castigue por el concejo en la pena que sea de su voluntad.

 

Capítulo 36º.-Sobre la vecería de yeguas.

Ítem. ordenamos y mandamos que la vecería de yeguas se guarde por los vecinos que las tuvieren, y el pastor a quien tocare la guarda ha de ser suficiente para dar la misma razón y cuenta que los pastores de bueyes y vacas, y el pasto ha de ser donde andan las dichas vacas y ganado menudo, y el concejo tiene la obligación de guardar una yegua al Sr. Cura, la que él eligiese, y para el caso de que se sepa cuala es, si sucediere o experimentare algún accidente de perderse u otro daño, se le haga presente, la señale a su voluntad, pues de esta suerte estarán todos los vecinos inteligenciados para dar cuenta de ella, siempre que por su culpa se pierda; y desde principios de marzo de cada un año hasta las derrotas, hayan de andar empelgadas, y la que no lo estuviere, pueda el Regidor castigarla, por la primera vez con doce maravedíes y el daño, y si llegaren a diez cabezas, veinte maravedíes y el daño, y se advierte que por las potras y potros que nacen en el mes de marzo y más meses del año, no tienen obligación sus dueños a guardar por ellos hasta el día de San Juan de junio del siguiente año, y aunque las echen de vecería con las madres, el pastor no tiene obligación de guardarlas ni dar cuenta si se perdieren ni pagar el daño que hagan.

 

Capítulo 37º.-Sobre la vecería de los cerdos.

Ítem. ordenamos y mandamos que se guarde la costumbre de que en esta villa haya vecería de cerdos y se eche cuando el concejo considere es conveniente, y cada vecino guarde por los que tuviere, sean marranos o marranas, por cada uno un día y al Sr. Cura se le guardará dos marranos de matanza, y el dueño que tenga el padre de dicho ganado ha de ser libre de la guarda, aunque tenga otros, y el pasto que se ha destinar para dicha vecería haya de ser en las tierras aradas o en otro sitio que no hagan perjuicio a las praderas ni paciones, y si hubiere guarda, se eche de pena por cada cabeza un cuarto y, llegando al número de diez, que compone vecería, veinte maravedíes y al daño.

 

Capítulo 38º.-Sobre la vecería de pollinas.

Ítem. ordenamos y mandamos que habiendo pollinas y pollinos el concejo deberá de echar vecería para que anden debajo de palo y pastor y si le pareciere conveniente determinará vayan al pasto de las yeguas, o si no, señalará el que sea conducente y, si hubiere mala guarda, tenga la misma pena que las demás vecerías y de no hacerlo así el concejo castigue a su voluntad, y siendo de edad de año y medio, el pollino estando entero, se le retire de dicha vecería y el dueño no le eche a ella, pena de cuatro reales para gastos del concejo.

 

Capítulo 39º.-Sobre las yeguas recién paridas

Ítem..ordenamos y mandamos que las yeguas recién paridas, por el término de nueve días anden en el coto de los bueyes de labranza, y cumplidos que sean las echen fuera y no lo haciendo se castigue por el concejo en lo que sea de su agrado.

 

Capítulo 40º.-Sobre la residencia.

Ítem. ordenamos y mandamos que las residencias que se tomarán en esta villa, los derechos de ellas que tocan a Regidores, pesos, medidas y otras condenaciones, se han de pagar por vecindad, salvo los oficiales como tejedores, zapateros, sastres, Alcaldes de la Stª. Hermandad y Regidores Generales, que estos oficios además de pagar lo que por ello fuesen condenados, han de ser obligados a satisfacer lo que por vecindad tocase a cada uno, y si algún Ministro de Justicia fuere vecino y gozase de los aprovechamientos de concejo también sea obligado de pagar, además de lo que por oficio le echaren, lo que por vecindad le cupiere; pues todos gozan de las propias suertes y otros aprovechamientos de concejo, por cuya razón, mediante están al provecho, deben de estar al daño, y que hay muchos vecinos y viudas que no sufren ni se les echa la carga de regidores ni otras que llevan los demás, y no es justo dejen de contribuir igualmente a la paga con los que obtienen en dicho oficio de regidores, lo que queremos se observe y guarde como hasta aquí.

 

Capítulo 41º.-Sobre que no se admitan yeguas forasteras en los cotos.

Ítem. ordenamos y mandamos que no se admitan yeguas forasteras en los cotos de los bueyes ni sotos, por ruego ni en otra forma , por el perjuicio que se hace a nuestras labranzas, guardándose el mismo orden con todo género de ganados, a excepción de que en la invernada pueda el concejo, si le pareciere conveniente, admitir el ganado que llaman caldiego, bien entendido que se han de conformar la mayor parte de los vecinos para la citada admisión, según ha sido costumbre.

 

Capítulo 42º.- Sobre los castigos y penas de los lugares comarcales.

Ítem. ordenamos y mandamos se guarde y observe la costumbre antigua que ha habido sobre el modo de prendar los ganados en los lugares que confinan con los términos de esta villa, que se reducen de esta forma:

  El lugar de Devesa tiene de pena por la vecería de cualquiera ganado veinte maravedíes, si no fuere de vecería; siendo domado, tres maravedíes; si es bravo, seis maravedíes y el daño que hicieren, y en rebeldía de dos días, pena doble, y si fuere ganado menudo, llegando a cien cabezas, tiene de pena siete cuartos, y no llegando a ellas, no deben más que diez maravedíes y el daño que hicieren.

  El lugar de Castro tiene de pena la vecería de cualquiera ganado, un real, y si no fuere vecería y fuere duerdo, tres maravedíes por cabeza y el daño, y si fuere bravo, seis maravedíes y el daño, y si fuera rebaño de ganado que traiga pastor, debe de pena dos reales y el daño.

  El lugar de Santa María del Monte, de un rebaño de ganado o vecería, debe de pena una cántara de vino o su valor.

  El lugar de Villanueva, por la vecería de ganado en los términos de Degaña, Robledo, Perón y Valdefresno, que son mixtos de ambos lugares, siempre que los rompan cuando fueren cotos, sin licencia de ambos concejos, tienen de pena el valor de tres cántaras de vino; la que es recíproca de un pueblo a otro, siendo vecería y daño, y si no vecería y fueren duendos, debe cada cabeza tres maravedíes y el daño, y dichos términos lo han de pastear los ganados de ambos lugares, y si se cogiere alguna vecería en el Fresnal, que es propio y privativo de esta villa, debe de pena el valor de una cántara de vino, y en los términos comunes, la propia pena se deba acá que allá, y si en ellos se cogiere algún rebaño de ganado que traiga pastor apacentándolas entre panes, debe de pena seis maravedíes, y si las trajere entre morenas o fejinas, debe de pena cuatro reales, y así mismo hay costumbre entre los dos lugares prendan de las cuestas desde el primer día de marzo de cada un año, y debe un rebaño de ganado o vecería de vacas hasta el día de San Lucas, cuatro reales de pena, y en los demás meses del año, cuatro cuartos; todo lo cual se guardará y cumplirá según va expresado, por ser costumbre antigua.

 

Capítulo 43º.- Sobre amojonar los términos.

Ítem. ordenamos y mandamos que por el mes de marzo de cada un año los regidores de esta villa tengan la obligación de amojonar los cotos de se reservaren para los bueyes de la labranza, bajo de la pena que, no lo haciendo, se les castigue por el concejo a su voluntad.

 

Capítulo 44º.- De las penas de Membrillar.

Ítem. ordenamos y mandamos que la concordia que tiene esta dicha villa con el monasterio de monjes Bernardos de Sandoval por el monte que llaman de Membrillar, que confina con los de este concejo, se guarde la costumbre sobre el modo de castigar que es: que sus vacas o rebaño de ganado, cogiéndolo en nuestro monte, tiene de pena cuatro reales, y la misma cogiendo los nuestros en el suyo, lo que no se puede exceder de una ni otra parte. Igualmente se observará y guardará que la vecería de vacas, yeguas o rebaño del lugar de Valduvieco que entrare a pastar en nuestro monte, o en el suyo entraren los nuestros, tienen de pena quince cuartos. Y así mismo las vecerías de vacas, yeguas y rebaños de ganado menor del lugar de Cerezales que se prendaren en los referidos nuestros montes y los nuestros en sus montes y términos, haya de pena de un lugar a otro una cántara de vino; si no fuere vecería o rebaño, tiene de pena cada res el valor de un azumbre de vino.

 

Capítulo 45º.- Sobre el repartimiento de los tributos.

Ítem. ordenamos y mandamos que para el repartimiento de los Reales Tributos debidos a S.M. (Dios le guarde), nombre el concejo cuatro hombres de la mayor inteligencia y sana conciencia para que lo hagan bien y fielmente y sin pasión ni engaño, repartiendo a cada uno lo que legítimamente le corresponda de modo que a ninguno se agravie, bajo de la pena de doce reales en que serán castigados, aplicados para más aumento de dichos tributos.

 

Capítulo 46º.- Sobre que se pague el derecho de alcabala.

Ítem. ordenamos y mandamos que los forasteros que vendieren heredades o ganados en esta población, satisfagan el derecho de diez reales, uno lo menos, y si lo comprare algún vecino ha de retener en sí lo que corresponda al concejo, y si lo ocultase, ha de pagar el cuatro tanto de su casa.

 

Capítulo 47º.- Sobre los derechos de vecindad.

Ítem. ordenamos y mandamos que siempre que algún forastero viniere a ser vecino de esta villa, pague de derechos por la vecindad tres cántaras de vino, un mollete de dos libras a cada vecino, y un par de sardinas o una tajada de queso a cada uno y se le dé de los aprovechamientos, y si fuere natural de esta villa no deba pagar cosa alguna, y si algún vecino sea forastero o natural de ella, después de serlo se fuere a vivir a otro lugar por espacio de un año o más, pierda la vecindad, y aunque vuelva ha de ser obligado a pagar nuevamente los derechos, a no ser que haya rogado al concejo antes de marcharse.

 

Capítulo 48º.- Sobre las penas de la cota de Valderas.

Ítem. ordenamos y mandamos que en la cota intitulada de Valderas, que es propia y privativa de este concejo, y sus límites y rayas son desde la fuente que llaman de Valdecastrillo por la corriente del agua hasta el camino de la lomba arriba que va a Cerezales hasta el cárcavo de Vallín Julián y de allí baja a los sillares de Juan del Río y al Rebollo de la tierra de los herederos de Juan González y a la fuente de la Barga de Valderas y al Rebollo de la cañada y a las paleras del Tejar en circuito, pueda ningún vecino ni forastero cortar sin licencia del concejo, y si algún vecino necesitase alguna madera para reficionar su propia casa, rogando y constando al concejo la necesidad, se la dé con cuenta y razón; y se advierte que no han de cortar novalio, sino madera corta que sirva para postes y vigas y si de la cima de la madera que cortase sacase algún cabrío, lo pueda hacer cortando lo nuevo de pie, y el vecino que se cogiere en dicha cota con su carro cargando o cortando, pague la pena de tres cántaras de vino, y si fuere forastero, seis cántaras.

 

Capítulo 49º.- Sobre las penas de la cota de Val de Quintana.

Ítem. declaramos que este dicho concejo tiene otra cota que llaman Valdequintana, la cual está a voluntad de él para cortarla para el cierro de los frutos y descotarla y cotarla cuando le parezca a dicho concejo, por la necesidad de leña y trampa para dichos cierros y debe de pena el que se halle en ella cortando, siendo vecino, el valor de media cántara de vino, y rogando al concejo, solamente dos azumbres, y si fuere forastero, el valor de tres cántaros; y los límites y mojones de dicha cota son desde el cárcavo de Vallín Julián hasta la tierra del avesedo y el valle abajo y a la vallina primera de las Suertes que se ara y a la raya de Cerezales; todos queremos se observe y guarde hasta la majada de Valdequintana y a la cabeza de la Vallina de los Lobos.

 

Capítulo 50º.- Sobre la pena de la encina.

Ítem. ordenamos y mandamos que se guarde como gasta aquí la madera de encina que tiene el monte de esta villa, que no se corte por el aprovechamiento y beneficio que tenemos de cambas y que en el invierno sirve de utilidad para el alimento de nuestros ganados y el vecino forastero que se hallare en la cota o fuera de ella cortando encina, tiene de pena el valor de tres cántaras de vino, y si algún vecino trajere alguna encina seca sin hoja, cogiéndole en la cota, incurra en la misma pena. Y si fuese de monte calvo y la encontrase cortada, no deba pena alguna, y siendo los inviernos rigurosos y crueles en que el ganado, por causa de la nieve no pueda pastar, pueden los pastores ramonear, no cortando de pie y si algún vecino, para alguna res cansada o los cabritos lechazos necesitaren algunos ramos, no siendo de pie, los traiga y si necesitasen alguna camba para su carro o dental para su arado, lo corte procediendo primero licencia del regidor y si se averiguase o justificase que algún vecino vende alguna camba o dental que haya cortado en dicho encinar, sea castigado en dichas tres cántaras de vino o su valor; y asimismo tiene este concejo el derecho de inmemorial tiempo a esta parte de pastar con sus ganados el encinar de S.E. y variar la hoja en tiempos de nieves y ningún otro lugar se puede introducir a ello.

 

Capítulo 51º.- Sobre que no se corten alisos.

Ítem. ordenamos y andamos que para conservar y mantener las puentes donde las haya, ningún vecino sea osado a cortar los alisos, a menos que sea con licencia del concejo, y por estar ya muy perdidos se cortarán y no se usarán de ellos sino que sean para dichas obras por ser muy necesarios para ellas, y el vecino o cualquiera otra persona que lo contrario hiciese, sea castigado en una cántara de vino o su valor y pierda el madero o maderos que haya cortado.

 

Capítulo 52º.- Sobre que se ha de hacer la paga de los tributos.

Ítem. ordenamos y mandamos que sea de cargo y obligación de los regidores de esta villa hacer la paga de los Tributos Reales y presentar al concejo las cartas de pago para que le conste estar cubierto, y por el trabajo de la conducción a las Arcas Reales se le pague su trabajo; bien entendido que sólo uno puede hacer esta diligencia y el que se enviase a Valdetuéjar a pagar la alcabala se le dé diez reales, a menos que otro vecino quiera ir por menos.

 

Capítulo 53º.- Sobre las penas en el coto boyal

Ítem. ordenamos y mandamos que los regidores, cogiendo en el coto boyal un rebaño o rebaños de ganado, les castigue en la pena establecida de un real y el daño de cada uno, lo mismo siendo en panes o prados, y para evitar toda quimera sólo deba conocer de cuyo es el ganado y acudir a la casa del dueño por una prenda y no eche mano a ninguna res, ni tampoco quite la angarina ni otra cosa al pastor, pues de aquí nacen las diferencias y otros daños, pero en el caso de que sea forastero el ganado, entonces coja señal de prenda o la que sea suficiente para la dicha pena y el daño.

 

Capítulo 54º.- Sobre que no se apañe.

Ítem. ordenamos y mandamos que ninguna persona en los meses de marzo, abril y mayo entre en los panes a apañar con hoz, azada, cuchillo ni otro instrumento por el grave daño que se ocasiona, ni tampoco segar en los prados de guadaña, a menos de que sea suyo, y para que exactamente se guarde y cumpla el contenido de este capítulo se mandará por el concejo en el primer día del mes de marzo de cada un año publicarlo para que no se alegue ignorancia, imponiendo para su cumplimiento la pena que sea de su agrado.

 

Capítulo 55º.- Sobre el arriendo del río.

Ítem. ordenamos y mandamos que las aguas del río que tiene este concejo, y cogen desde la arca de Valdequintana que divide el término de Cerezales y esta villa y llega a la puente erigida de la pradera del Tejar hasta donde rematan las Suertes que se aran, se ha de arrendar en el día primero de febrero de cada un año rematándolo en el mayor postor, y si algún vecino después levantase la cuarta parte, se le admita esta puja por ser en beneficio del común, y sólo hay el derecho de corrida y recorrida y la mejor se ha de hacer en todo dicho mes, y de lo contrario no se admita.

 

Capítulo 56º.- Sobre comprar ganado forastero.

Ítem. ordenamos y mandamos que de aquí en adelante, siempre que algún vecino u otra cualquiera persona comprase ganado de lana o cabrío a merineros u otros forasteros, no sea osado a introducirlo en los pastos sin que primero sea registrado y reconocido por dos hombres peritos e inteligentes que nombre el concejo o los regidores en su nombre, por los muchos y graves daños que se han experimentado, quienes hagan con toda fidelidad y cuidado dicho registro; pues de lo contrario incurrirán en la pena de nueve cántaras de vino y de la responsabilidad de los perjuicios que se originen, que han de satisfacer por mitad con los compradores de las reses infectadas o malvadas.

 

Capítulo 57º.- Sobre que se hagan dos cotos para la labranza.

Ítem. ordenamos y mandamos que en cada un año y al tiempo acostumbrado se hagan dos cotos para los ganados de labranza y que el uno de ellos a elección del concejo se reserve hasta que se descote, que ha de ser el primer día de mayo de cada un año a son de campana tañida, y la persona que antes de este día se propasase con sus labranzas u otras reses bravías a entrar en él, pague la pena, siendo de día, un azumbre de vino, y de noche duplicada pena, y si fuere contumaz le castigue el concejo a su voluntad.

 

Capítulo 58º.- Que trata del seguimiento de la leña en la cota.

Ítem. ordenamos y mandamos que por cuanto tenemos una cota en nuestro término, en la cual reservamos nuestros ganados y produce madera para incendios y otras necesidades, se ordena que ninguna persona sea osada a sacar leña de ella con carro ni a cuestas, desde lo que mira el Molino de la Griega, corriendo por las cabeceras de dicha cota a la Vallina de los Lobos al camino de la Lomba abajo hasta el cárcavo de Vallín Julián, y el que contraviniere a ello sea seguido hasta su casa, y cogiendo en ella dicha leña, sea castigado en la pena acostumbrada, y por lo restante de dicha cota se observe la costumbre antigua; todo lo que conviene para nuestra utilidad y conservación de dicha cota.

 

Capítulo 59º.- Sobre que se entregue los cerdos a quien tocase la guarda.

Ítem. ordenamos y mandamos que todos los que tuvieren cerdos estén obligados a entregarlos a hora competente en la casa a quien tocare la guarda, y el que no lo hiciere y ejecutare, así no pueda pedir el que le faltare, y además pague los daños que hiciere, y dicho pastor no puede tener el expresado ganado en su casa de una hora arriba, y si antes se juntasen, salga luego con ellos y, si no lo hiciere, le castigue el concejo a su voluntad, y si algún vecino dentro de dicha hora no concurriese a llevarlos, los conducirá a donde se halle el pastor, para que éste pueda dar cuenta de ellos.

 

Capítulo 60º.- Sobre que el vecino que esté impedido envíe otra persona a los oficios del concejo.

Ítem. ordenamos y mandamos que el vecino que se hallare imposibilitado por su avanzada edad o achaque habitual para asistir a cualquiera oficio de concejo, haya de ser obligado a enviar a dichos oficios la persona de más habilidad que tuviese en su casa, y no lo haciendo, se le dé por no cumplido y pague la pena acostumbrada, y lo mismo la viuda que teniendo criado o hijo suficiente fuera ella a dichos oficios de concejo.

 

Capitulo 61º.-Sobre la presa de La Devesa.

Ítem. ordenamos y mandamos que todas las personas que tuvieren prados linderos de la presa que baja por medio de La Devesa estén obligados a mondarla o limpiarla, por seguirse gran utilidad, y si no lo hiciere, le castigue el concejo a su voluntad, en la misma conformidad que en las demás facenderas de prados y tierras que deben el agua unas a otras.

 

Capitulo 62º.- Sobre que el vecino tenga huerto de berzas.

Ítem. ordenamos y mandamos que cada vecino tenga obligación de tener un huerto para todo género de verduras para el gasto y consumo de su casa y el que no tuviere sitio propio para ello se le dé el concejo, y si no pone dichas verduras, le castigue a su voluntad.

 

Capítulo 63º.- Sobre que se asista a los entierros.

Ítem. ordenamos y mandamos que, siendo como es una obra muy acepta a los ojos de Dios y de misericordia el enterrar a los muertos, desde aquí en adelante nosotros y nuestros venideros sean obligados a concurrir al entierro, siempre que se hallen en la villa o en sus términos, pues es muy reparable la poca asistencia a actos tan cristianos; lo mismo se ha de guardar aunque sean párvulos, y el vecino que faltare, estando en dicha villa o su término, sea castigado en cuatro reales aplicados a disposición del concejo.

 

Capítulo 64º.- Sobre que no se entre a dormir en el pórtico de la iglesia.

Ítem. ordenamos y mandamos que siendo cosa muy fea y de poca reverencia, que las iglesias que son casas de Dios donde tan alto Sacramento se consagra, sean con bestias maltratadas ni ensuciadas, se prohíbe y ordena que ningún forastero se entre a dormir con carros ni caballerías en el pórtico de la iglesia de esta villa, sino que se le expela de dicho sitio mandando se retire a otro, y en el así no lo quiera ejecutar, se dé parte a la justicia y se le castigue por el concejo en lo que sea de su voluntad, aplicando la multa para la luminaria del Ssmº., y para que mejor se observe rigurosamente este capítulo y cese tan pernicioso abuso, podrán los regidores impedirlo, u otro cualquiera vecino.

 

Capítulo 65º.- Sobre que no se oculte a hombre ladrón.

Ítem. ordenamos y mandamos que ningún vecino de cualquiera estado, calidad y condición que sea, pueda ocultar, patrocinar ni encubrir a hombre ladrón ni incendiario de casas y mieses, ni ocultador ni mudador de mojones, sino que precisamente ha de dar parte a la justicia para que ésta castigue delitos de tanta gravedad y sumamente perjudicial a la república con la penas establecidas por las leyes y Ordenes Reales; lo mismo se ha de entender con los que sean rateros.

 

Capítulo 66º.- Sobre que se pruebe la calidad.

Ítem. ordenamos y mandamos que cuando en esta Villa hubiere algún vecino forastero, siendo hidalgo, esté obligado a probar su calidad dentro del término que previene la ley y pasado que no lo haciendo, el concejo le reparta el servicio y demás cargas que pagan los del Estado General, sacándole las prendas correspondientes y depositándolas hasta tanto que acuda ante los Señores Alcaldes de la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de la ciudad de Valladolid y merezca de ellos la debida declaración de Hidalguía.

 

Capítulo 67º.- Sobre que se lleve la caridad.

Ítem. ordenamos y mandamos que todo vecino y habitante de este dicha villa ha de ser obligado a llevar la caridad los días de domingo de cada un año, que se compone de ocho libras de pan para dicha caridad, un mollete de dos libras y dos cuartos de cerilla para el párroco y un cuarto de vino para la misa, y el que no lo hiciere así se le castigue por el concejo en ocho reales aplicados para las benditas ánimas.

 

Capítulo 68º.- Que trata sobre la vela de cadáveres.

Ítem. ordenamos y mandamos que siempre que muriere algún vecino o habitante, desde luego se toque a muerto, tendrán los regidores de mandar ir a velar al difunto o difunta a los vecinos que tocare por corrida, los que concurrirán al puesto y no enviarán sino que sean personas capaces que desempeñen esta obligación, y el que no fuere luego o faltase, sea castigado con cuatro reales, y dichos veladores han de estar velando doce horas y cumplidas seguirá la corrida a otros dos, y los del duelo es costumbre han de pagar media cántara de vino y cuatro libras de pan, y dichos regidores tendrán gravísima obligación que se observe y guarde el contenido de este capítulo, y si no lo hicieren, así serán castigados en dicha pena.

 

Capítulo 69º.- Sobre la semilla del ganado cabrío y lanar.

Ítem. ordenamos y mandamos que para el aumento de los ganados cabrío y lanar, nombre el concejo dos vecinos inteligentes, y que el día de San Pedro de cada un año escojan los voteros y marones que sirvan de padres a las hembras de aquellos; haciéndolo de los de mejor raza y talla, sin que ningún vecino pueda excusarse de aceptar el nombramiento ni dejar de admitir los machos escogidos, pues de ellos pende la mejora de las castas; y el que se negare a uno y otro incurra en la pena de cuatro reales a favor del concejo y la reposición a su costa del referido macho, con más los perjuicios que se originasen al común, que serán tasados por aquellos.

 

                        Y en esta conformidad, Nos el Concejo y Vecinos de esta villa para la formación y arreglo de las ordenanzas municipales que han regido y que regirán en esta dicha Villa, concluimos esta operación que hemos hecho conforme lo acostumbrado en esta dicha Villa; cuyos capítulos se hicieron notorios por lectura de verbo ad verbum al concejo de la misma reunido plenamente en el que se celebró este día, por cuyos individuos, nemine discrepante, se aprobó en su totalidad.

(Nota del Editor: Transcripción de las Ordenanzas Municipales que en su día mecanografió de las originales manuscritas Pablo Juárez y otros, pero actualizadas con la ortografía  hoy vigente para su mejor comprensión. Por la transcripción y edición, © Gregorio Boixo, 2000)

 

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